miércoles, 19 de mayo de 2010

Un Halloween sin pensamiento mágico

30/10/2009


    Me es increíble ver por las calles aquella fiebre consumista que se apodera de tantas personas en estas fechas para celebrar una “fiesta” importada de “gringolandia”.
    !Qué vulnerables somos¡ sin más ni más, hemos ido incorporando cosas para estar en sintonía con los otros. Pero en el día de mañana me puedo preguntar ¿a qué precio?
    Una vez, en un centro comercial en Chile,  veía como se hacía una gran fiesta por el 4 de julio (día de la independencia de EE.UU) Ciertamente era algo irrisorio.
    Mi mente vuela hacia mis años de infancia, recuerdo nuestro “halloween criollo” era en la noche del 23 de junio, en nuestras casas, nos reunimos para hacer las “pruebas de San Juan” que los tres papelitos, o papas a medio pelar, buscar un poco de “tinta china”, salir a ver la flor de la higuera; guitarra en mano; para aprender a  tocarla y después deleitar a la familia y amigos en convivencias y asados...haciéndose famoso por la voz y por las canciones...
    Con nuestra poca conciencia pensante nos preguntábamos ¿qué tiene que ver el diablo y el nacimiento de San Juan? Y nuestros mayores nos enseñaban que esa noche, (una de las noches más largas del año, en nuestro sur del mundo) el Diablo salía para impedir que naciera San Juan, porque no naciendo éste, que es el precursor del Salvador, en seis meses después (es decir la noche del 24 de diciembre) no nacería Jesús.
    Entonces, desde una mirada católica, hacíamos las pruebas de San Juan, y casi con una valentía de aventura entre lluvias, heladas y nieblas, buscábamos una higuera, o hacíamos las otras pruebas que después de meditarlo mucho agarrábamos valor y nos lanzábamos a abrir la oscura noche con nuestro pensamiento mágico.
    Al irse a dormir, era impensable meter las manos debajo de la cama, donde habíamos dejado las pruebas de papeles con tinta, o papas porque en esa noche, el destino dibujaría cosas para abrir la mente a otras cosas.
    Al amanecer, con la luz del día, encontrábamos debajo de la cama nuestras pruebas y comenzábamos las interpretaciones al más estilo de pequeños psicólogos y la sorpresa era mayor, al recoger unos cuantos caramelos o chocolates que San Juan nos dejaba para endulzar la vida y soñar que si esto era por su onomástico ¡cuánto más! Sería en la noche de navidad.

    Esos son parte de mis recuerdos de aquel halloween criollo tan impregnado de nuestra cultura campesina católica. Nos hacía únicos.

    Veo hoy, como las modas importadas parten de la base del consumo y nos llevan a ello, a precios altos para divertirse por una cuántas horas.
    ¡caramelos o travesuras! Gritarán algunos niños, y otros no tanto, que al negarse, pueden dejarnos travesuras bastante costosas (rayados en autos, puertas, plantas destrozadas y tal vez, uno que otro “malandrín”, realizará un robo) No será extraño después saber por las noticias los balances de estas fiestas.

    Pero bueno, vamos a lo nuestro. Desde hace tiempo para Iglesia Católica (algunos sectores) han invitado a vivir un Halloween con la luz, que los niños se disfracen de “angelitos” y canten cosas bellas. Es decir, darle un poco de la buena estética a estas fiestas. Y dejando de la lado, máscaras con un alto contenido de violencia visual y macabras. En Roma, algunos sectores, invitan a poner imágenes de santos en las puertas de las casas, para invitar a dar luz a esa noche.
    Personalmente, ante este abanico de posibles “halloween sanos” no las defiendo ni las promuevo, mi postura pasa por una omisión, que sin pretender tapar el Sol con un dedo, me atengo a lo dicho, evitarla sin darle mayores vueltas.
    Echo de menos una educación que potencie la estética del ser humano, la belleza de las cosas simples, una educación que bien sepa conjugar el estilo constructivista (modelo actual de educación) con el hermoso legado pedagógico que nos transmitió María Montessori.
    El Chile que va hacia el Bicentenario necesita de personas con pensamiento mágico, en el que no todo será fiesta, sino que la magia de saber cambiar las cosas puede hacernos caminar con realismo, pero sabiendo que no vamos solos y que el potencial del otro, anima mi potencial y lo reencanta con nuevos aires.
    La magia de una noche, la puedo tener sin disfraces, se puede obtener disfrutando en familia un tiempo para el otro, una noche donde dejemos hablar la voz del corazón, los pensamientos que florezcan, un beso con la ternura del viento o los destellos de las estrellas en nuestras cabezas; e incluso ver figuras fantasmagóricas que las nubes al pasar por la luz de la luna, nos pueden dibujar.
    Les deseo un feliz feriado, uniéndonos mejor, al reconocimiento que hacemos como ciudadanía chilena a la Iglesia Evangélica por el legado de buscar el bien común y contribuir con su testimonio a crecer en una ciudadanía convencida de su fe y constructora de un país mucho mejor. También es la fecha en que un hombre: Martín Lutero, tanto oxígeno le dio a nuestra Iglesia en tiempos en que el consumo de cosas santas la devoraba.(31 de Octubre de 1517, fecha de las 95 tesis de Lutero).
    Además en esa bendita noche, poder unirnos a la gran vocación a la que estamos llamados por el bautismo: “A Ser Santos, como nuestro Padre Dios es Santo” y así, al día siguiente, visitar cementerios y agradecer por la vida de nuestros antepasados, que disfrutan del Reino del Padre.


Pepe Abarza, cmf.

2 comentarios:

Veronica dijo...

La primera parte mi hizo recordar mi propia infancia y juventud, hacíamos lo mismo con mis hermanos (no es propio del Maule sur)
Lamentablemente nuestra sociedad fue girando y se ha alejado de rapidamente de muchas prácticas esenciales para vivir sana y cristianamente, razón por la cual ya no se ve esa pedagogía. Nos estamos potenciando con otros resaltando lo negativo y carencias que llevamos en nuestro interior, unalamentable y muy dolorosa realidad. No comparto ni formo parte de fiestas foráneas.

Fabiola dijo...

Mi opinión es muy parecida con respecto de esta fiesta importada, me parece tonto darle importancia a fechas que no tienen nada que ver con nosotros, los únicos beneficiados con todo esto son los comerciantes que además venden cosas que son peligrosas, deberíamos valorizar nuestras propias fechas y celebrarlas con orgullo.